Conciertos que hicieron historia: Toronto Rocks (2003)

Conciertos que hicieron historia: Toronto Rocks (2003)

Molson Canadian Rocks for Toronto, más conocido de manera abreviada como Toronto Rocks, fue la única edición de una cita benéfica llevada a cabo en la capital de la provincia de Ontario. Tomó por localía el Parque Downsview durante el 30 de julio de 2003, y bordeó los 490.000 asistentes —y que terminó siendo la mayor hecha en Canadá. Su gestación viene por expreso deseo del que fue cabeza de cartel: The Rolling Stones, quienes deseaban hacer un aporte tras el desplome económico por el brote del virus SARS —que asoló especialmente al país durante la primera parte de ese año. Tomó suficiente vuelo para montar no sólo un show, sino un festival; que tras un mes de planificación puso a la venta las entradas, tan sólo tres días antes de la función, con un único valor de 21.50 dólares canadienses —15.50 haciendo la transformación a moneda estadounidense.

Dijeron presente una docena de músicos de mediana talla, con marcada variedad estilos, que pasaron por ejemplo de The Guess Who —los autores de American Woman; al funk de The Isley Brothers, el country de Blue Rodeo o el pop de Justin Timberlake. Pero fueron los últimos tres de la parrilla los que acapararon el protagonismo. Los locales más reconocidos, Rush, quienes fueron los últimos confirmados venían de facturar un cuasi disco de regreso —Vapor Trails (2002); en una modesta presentación para su estándar, de treinta minutos a media tarde, en que sólo se remitieron a los clásicos. Pero que tuvo un guiño al plato fuerte con Paint It Black, que sirvió de apertura para The Spirit of Radio. Y por supuesto hicieron acto de presencia, junto a la batería, las máquinas secadoras de Geddy Lee —con ropa girando en su interior.

AC/DC, que hacía tiempo cerró la gira promocional de Stiff Upper Lip (2000), aterrizó para no vérsele como número principal desde casi un cuarto de siglo —quizás la primera vez desde que Brian Johnson llegó a ocuparse del micrófono. También se limitaron al repertorio antiguo híper comprobado, aunque incluyó la rareza If You Want Blood (You’ve Got It); en un impecable set de setenta minutos, que comenzó al atardecer con una partida inusual a cargo de Hell Ain’t a Bad Place to Be.

The Rolling Stones, en tanto, se endosaron un concierto de poco menos de dos horas. Venían de cumplir cuatro décadas de carrera; que fue celebrado con el compilado Forty Licks (2002), que hizo gala de un nuevo single promocional: Don’t Stop, tocado como la novedad de la velada. Lo demás es todo lo que se puede esperar de Mick Jagger y compañía: comenzar a toda máquina con Start Me Up, o el típico par de canciones a cargo del guitarrista —Happy que allí no puede faltar. Pero que sí tuvo exclusividades: Miss You con la deslavada participación de Justin Timberlake, que desagradó al público —quienes arrojaron botellas plásticas al entarimado, que se tradujo en una evidente molestia en Keith Richards. Pero como para compensarlo, llamaron a Malcolm y Angus Young para despachar un cover de Rock Me Baby —prestado del catálogo de B.B. King.

Fue puesto a la venta el DVD, titulado simplemente como Toronto Rocks (2004), con una pequeña selección de dos o tres temas por artista —además de un documental acompañado de escenas detrás de cámaras. Pero en formato bootleg, o inédito, a la larga se contó con las presentaciones íntegras de Rush, AC/DC y The Rolling Stones; con la bandera de la hoja de arce detrás de ellos.

 

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