Green Day: “Father of All Motherfuckers” (2020)

Green Day: “Father of All Motherfuckers” (2020)

Cuatro años después de su última producción, los californianos Green Day han vuelto con su decimotercer álbum “Father of All Motherfuckers”, el cual fue descrito por el Instagram de la banda como un trabajo “lleno de himnos punk, con influencias soul, de la Motown y el glam”. En la red, también manifestaron que el “rock ya no tiene huevos” y del post se desprende que ellos han venido a devolvérselos. La verdad, se necesitan un par de escuchas para creer que esto último es cierto, pero sí es evidente que “Father of All Motherfuckers” es un álbum a la vena, sin atajos, en donde toda la energía se despliega en 26 minutos y en un ambiente más bien de fiesta que de rudeza. Lo mejor de este disco es que  pone a Green Day en la carretera para una gira mundial, la que comenzará en marzo (en Asia) y en la que estarán acompañados, en muchas fechas, por Fall Out Boy, Weezer y The Interrupters. Eso será Green Day a lo grande.

A  pesar de lo declarado en la prensa, Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tré Cool dieron un cambio a su mensaje, pues hace tres décadas lograron ser una  voz del descontento hacía su gobierno y sus decisiones, mientras que ahora dejan eso de lado (cuando justamente el gobierno de su país les daba amplitud de temas) para hablar solo de lo que quieren. “Father of All Motherfuckers” se lanzó como single en septiembre y lo que más sorprende es el falsete de Billie, tipo Prince. Un tema efectivo, que no alcanza a cansarte ni a darte oportunidad de reflexión.  “Fire, Ready, Aim” tiene un groove parecido a The Hives en el que aparecen  varios recursos que se repetirán en el disco: palmas, coros y pianos rock and rolleros. “Oh Yeah!” baja las revoluciones con un medio tempo donde la sección rítmica lleva el peso. Muy buen coro, canción hecha para los estadios gracias a ese sampler de Joan Jett. “Meet Me on the Roof” repite  las palmas, el piano, el falsete y rescata cierto aroma a las melodías de los ’60, mientras que “I Was a Teenage Teenager” es uno de los mejores de esta entrega, gracias a esa línea de bajo sobre la que Billie Joe va cantando, hasta que la canción deriva a un festivo glam, pub punk old school. Un trabajo con detalles nuevos pero de identidad reconocible. ¡Ah! y el riff central deja la canción como una  fija en el setlist.

“Stab You in the Heart” se llena de  ritmo gracias a la batería vigorosa y sus guitarras furiosas; puro rock and roll clásico cernido por Green Day. “Sugar Youth” se sale del molde pero en ella resuenan los estertores de la banda de ayer, mientras que “Junkies on a High” impera por ese bombo imponente y los arreglos de teclados; sigue presente ese aire a los ’60 que ya apuntábamos, el cual se reitera en “Graffitia”, un interesante ejercicio de rock con mensaje positivo y arreglos de clavicordio y castañuelas;  sorprende por su ambientación new wave.

La portada del disco es casi  un homenaje a la de “American Idiot”. En este caso, el protagonista no es una mano sosteniendo una granada, en señal de tomar una acción, sino un unicornio enloquecido y con cola de fuego que vomita un arcoíris, desprendiendo que eso es lo que recibirán todos los motherfuckers, pues es el padre de todos ellos. Varias lecturas se pueden sacar de esta portada.

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Lo concreto es que “For All the Motherfuckers” es menos distorsionado si lo medimos con la vara del Green Day habitual, y su estilo está más cerca del rock and roll  que de algún disco grabado antes por ellos. No busques un “Dookie” o un “American Idiot”, sino que encántate con el sonido fresco y divertido que propone, el cual proviene de la  producción de Butch Walker, la que se extrañaba en sus últimos trabajos. Un ejercicio interesante treinta años después del álbum  debut, pues el trío que tanto nos dio ha vuelto, por  enésima vez, a tomar su sonido y a darle una vuelta, sin perder el sello que hasta hoy les permite llenar estadios.