Guns N’ Roses en Chile: Arquitectura de la nostalgia

Guns N’ Roses en Chile: Arquitectura de la nostalgia

Todo estaba dado para que este show saliera perfecto. Reportajes en los medios, gente en las rrss recordando su experiencia el ‘92 y las buenas críticas que venían desde Estados Unidos auguraban una noche histórica y de reencuentro. Para armar este concierto, llamado “Not in This Lifetime” (frase extraída de una entrevista en la que Axl contestó de esa forma a una posible reunión de los GNR), acudieron al llamado 3 de los 5 pilares de la que se llamó la banda más peligrosa del mundo y en sólo 10 meses armaron algo que, para los fans, era un sueño. Llamaron a la cita a Dizzy Reed, en teclados y percusión, Richard Fortus en guitarra, Frank Ferrer en batería y Melissa Reese en sintetizador.

Y cuando Latinoamérica, y Chile en particular, fue incluido en el tour, la emoción fue total y sincera de una buena parte de la prensa y de la fanaticada. El 29 de octubre era el día que muchos destacamos en el calendario.

Como siempre ocurre para los grandes momentos, había gente acampando desde el día anterior fuera del estadio. Las puertas se abrieron temprano y a las 7 de la tarde el coliseo ñuñoíno estaba al 70%; el clima acompañaba pues el calor no era agobiante y lo que sí abundaba eran las camisetas negras con el logo histórico de las pistolas abrazadas por las rosas. A las 7:00 en punto, también, la banda arribaba al estadio en 3 camionetas negras custodiadas por carabineros, buen presagio!!, el concierto podría comenzar puntualmente.

A las 20:05 saltó al escenario la banda Wild Parade, telonera que fue anunciada sólo el día anterior. En poco más de media hora, los liderados por Sam Maquieira desplegaron su potente hard rock con tintes metal, con algunos temas bien rescatables y otros más lineales, pero igualmente fueron escuchados con respeto y sacaron aplausos del público. Nota aparte lo contento que estaba Sam, quien varias veces dijo “¡estamos teloneando a los Guns ctm!”.

Muchos, aún, tenían en la memoria que el retraso en el inicio de los shows era un sello de los Guns, más bien por culpa de Axl. Esa noche nefasta de 2010, en que el concierto partió a la 1:20 de la mañana, aún retumbaba como una posibilidad, sin embargo, a las 21:05 y ante la música característica del Looney Tunes, todos se levantaron, sacaron sus odiosos celulares y Duff McKagan levanta el bajo con ese acorde sensacional que da inicio a “It’s So Easy”. Este tema ha sido siempre la mejor entrada, de hecho fue el mismo con el que abrieron el show del ‘92. El Nacional ya no podía esperar más para ver a 3 (más que sea) creadores del cancionero de una generación completa. El tema fue coreado a todo pulmón, lo que permitió que Axl no tuviera que forzar tanto la garganta. Sin pausa, le siguió “Mr. Browsntone”, un tema difícil que permite el lucimiento de Slash, quien sería gran héroe de esta velada; jugó con el pedal, se acercó mucho al público, quienes gritaban y levantaban sus celulares para obtener la mejor imagen. Axl esboza un “Hola” y da comienzo a “Chinese Democracy” que sonó bastante bien, para luego pasar a otra explosión de energía. Es que “Welcome to the Jungle” está hecha para la catarsis. La guitarra de entrada sonó perfecta, como si el tiempo se hubiera detenido y, hasta ese momento, la voz de Axl estaba cumpliendo más de lo esperado. El intermedio fue sensacional en ejecución, con la famosa frase “you know where you are” gritada por un Nacional repleto. ¡El rock estaba de vuelta! Con un tema que representa la esencia de la banda más peligrosa del mundo.

Luego vino una de las mejores canciones de la noche. ¡Qué gran álbum es el “Use Your Ilussion! Sin duda que “Double Talkin’ Jive” podría haber pasado más desapercibida, pero es un tema hecho para un estadio y, no en vano, estaba casi al comienzo del set. La banda se vio sumamente afiatada y nada falló. Slash, gigante, monstruoso. Siguió “Better”, otra del disco “Chinese Democracy” y que sonó bastante bien.

Luego vino la que, para mí, fue la mejor ejecución de la jornada. “Estranged”, otra del “Use Your Ilussion”, permitió el lucimiento de la voz, las guitarras, el bajo, el apoyo de los teclados y la batería. Una perfecta sincronía y un sonido muy armónico para un tema más reposado. Otra vez brillaron las guitarras, pero brillaron con mayúscula. Luego de los aplausos y del cuarto cambio de chaqueta de Axl, empezó a sonar “Live and Let Die”, con ese inicio tranquilo y que explota en medio con gran fuerza. Las luces acompañaron la velocidad de este cover favorito de la fanaticada, que lo gritó y aplaudió a rabiar. Volvimos al “Apettite…” con la perfecta “Rocket Queen”, otra de las mejores ejecuciones de la velada. Axl alcanzó bastante bien las notas exigentes de la primera parte de la canción, Fortus se lució en un solo y Slash jugó con el efecto de voz en el micrófono, tan característico de los ’80. El final del tema, con otra estructura y tono, también dio lucimiento al vocalista.

Con “You Could Be Mine” se inició un segmento de 6 canciones extraordinarias en potencia y ejecución. La que fuera tema de la película Terminator fue una de más gozadas de la noche, mientras en las pantallas gigantes aparecieron figuras esqueléticas que rememoraban la película y el video. La gente no paró, se volvieron locos con esta canción, llena de matices melódicos, y que se mantiene pareja en intensidad, nuca decae. Las guitarras son las protagonistas y estuvieron poderosas. Siguió “New Rose”, la que estuvo magnífica en voz de Duff McKagan. Reposada y pausada al inicio, para ir in crescendo y volverse una bomba puck rock. Al final, él da las “gracias”. “This I Love” es una infravalorada. Los Guns tienen grandes baladas en su discografía y pareciera que el público se queda con las históricas, pero este es un gran tema, lleno de fuerza, de sentimiento, y diría que Axl dejó todo en su interpretación, al tiempo que la galería se iluminó totalmente con la luz de cientos de celulares que avivaban la fuerza de este tema. “Civil War” es una canción potente y nuevamente quedó en las grandes alturas. Todo sonó de maravilla, hasta el silbido del inicio.

La gente ayudó mucho cantando de principio a fin y las guitarras y batería hicieron el resto, explotando con todo. Axl, otra vez con chaqueta nueva, logró las notas en un tema desafiante para su voz actual. “Coma” es otra que la gente no suele reconocer. Con las pantallas gigantes dibujando las líneas de las máquinas que en los hospitales controlan el corazón, los acordes sonaron muy bien, el tema se distorsionó y cumplió. Y vino, otra vez, el turno de Slash, el héroe. Con una brillante intro de “Speak Softly Love”, de Nino Rotta, engancha con los acordes archi conocidos de “Sweet Child O’ Mine” y la nostalgia vuelve a nosotros. No hay fallas en un tema tan probado y que la gente se sabe de memoria. Las guitarras fueron tan poderosas como hace 25 años. Slash sigue al frente del segmento y lidera el solo de “Wish You Were Here” de Pink Floyd, mientras Axl se instala en el piano para entrar con los hermosos acordes de “November Rain”, fue un momento entre ambos muy simbólico, de los pocos que hubo entre los integrantes.

Diría que hasta aquí le llegó la voz a Axl, pues los temas que siguieron ciertamente fueron complicados. Hubo una pequeña falla de audio pues en la primera mitad del tema su voz casi no se escuchó, mientras Duff acompañaba en los coros y Slash le cedía el protagonismo que el líder trataba de tomar evocando el actuar frente al piano, tal cual lo hacía en el mítico video de la canción. Luego vino “Knockin’ on Heaven’s Door”, otra que fue muy cantada y logró salir bien, afianzando la complicidad entre los fans y la banda. “Nightrain” es una de mis favoritas y de la gente. Acá las notas le pasaron la cuenta a Axl, ya no le era tan fácil a esas alturas del show, pero para eso estaba la gente que se la cantó completa y la disfrutó totalmente. Luego del bis, entró “Don’t Cry”, otro pedazo de tema y me alegró que nos haya tocado ésta y no “Patience”. Mucha gente se emocionó hasta más no poder con este gran lento, de perfectos sonidos rockeros al servicio de una balada triste.

Pasamos al cover de “The Seeker” para cerrar tal y como pasó en 1992, con una histórica, el estandarte de los jóvenes 80-90: “Paradise City”. Un cañón de energía, un shock melódico que te hace olvidar todo lo que no te pudiera haber gustado del espectáculo. No acortaron el intermedio, lo que permitió cerrar con locura, con la energía en alto, sin garganta. Nada falló, las guitarras otra vez se comieron el tema. Axl da las buenas noches, se retiran y regresan a los 2 minutos para el abrazo final y dar la reverencia y recibir ese aplauso, ese que sin duda necesitaban estos cincuentones, porque más allá de que el dinero haya sido un detonante de esta reunión, también lo es el deseo de estos viejos de volver a sentirse amados, endiosados, algo que no tomaron en cuenta en los ’80 porque en la juventud eso no se toma en cuenta; en este momento ellos también son nostálgicos y conscientes de sus limitaciones (las de Axl, porque Duff y Slash tocan mejor que nunca) y es por eso que construyeron este show incluyendo elementos simbólicos, yendo desde lo visual (con imágenes que evocan sus famosos videos) hasta la vestimenta, la ubicación del piano y el armado del setlist. Todo este espectáculo fue una perfecta arquitectura en base a la nostalgia.

Este “Not in This Lifetime” tour es una demostración del momento actual de los 3 integrantes históricos deciden revivir el GNR de antaño: nada es al azar, cada integrante tiene su momento y hasta las rrss de la banda y la publicidad se encargan de dar fuerza en los momentos claves. Slash sigue siendo amo y señor en los solos, Duff demuestra una tremenda vigencia, no está para ser acompañante y se bancó varios momentos de maestría, mientras que los vacíos que pudieran quedar son llenados por Axl al ritmo que hoy se permite. Claramente no tiene la voz de antes, pero se las arregla para alcanzar los tonos en ciertas canciones donde la gente quiere oírlo dar el todo. La única consideración, pero se sabía, es que casi no hubo conexión ni interacción entre ellos; Axl los presentó a cada uno (Slash se llevó los vítores) y una sola vez le habló a la gente (pidiendo que no empujaran, porque no quería accidentes. No amenazó con irse, por lo menos).

El show fue muy bueno en lo instrumental, hubo mucha interpretación, pero más allá de la riqueza técnica, esto era una celebración, un hermoso reencuentro y no importan los motivos que lo hayan generado. Cada integrante ha cantado estos grandes temas por separado, con sus respectivas bandas y eso era lindo, pero nada más. Por eso cuando le preguntaron a Axl cuándo se reunirían los GNR y dijo “No en esta vida”, las esperanzas de verlos reunidos eran nulas. Por eso lo de ayer es un hito y no quiero caer en idolatría exagerada. Un hito es, por definición “un acontecimiento puntual y significativo que marca un momento importante en el desarrollo de un proceso o en la vida de una persona” y como los conciertos ya forman parte de la cotidaneidad chilena, una banda que se presenta a dar un espectáculo debe reunir otros antecedentes extra musicales para ser llamado “hito” para la vida de una persona que gusta del rock y lo siente como parte esencial de su vida. Como por ejemplo, lo de ayer.

Setlist:
It’s So Easy
Mr. Brownstone
Chinese Democracy
Welcome to the Jungle
Double Talkin’ Jive
Better
Estranged
Live and Let Die
Rocket Queen
You Could Be Mine
New Rose
This I Love
Civil War
Coma
Sweet Child O’ Mine
Wish You Were Here
November Rain
Knockin’ on Heaven’s Door
Nightrain
Don’t Cry
The Seeker
Paradise City

Macarena Polanco

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