Mujeres en la industria musical y los medios de comunicación: Otra cara de la lucha feminista

Mujeres en la industria musical y los medios de comunicación: Otra cara de la lucha feminista

De sensaciones y emociones es que se construye la música, de análisis e historias personales es que se escribe de y desde la música o del arte en general. Sin embargo, hoy en una nueva conmemoración del día de todas las mujeres hemos decidido reflexionar en perspectiva como escritoras, periodistas y colaboradoras del circuito musical y periodístico, pero también como lectoras constantes de medios musicales nacionales e internacionales.

Es una constante histórica que las mujeres hemos sido relegadas a espacios de eterna dominación y sumisión, ya sea desde la imperativa de relegar a la mujer a la maternidad, hasta la consolidación de los techos de cristal, como uno de los fenómenos más comunes en la carrera profesional de las mujeres: la imposibilidad de ascender laboralmente a razón de los sesgos machistas.

Ante esta premisa, es que el periodismo en todas sus áreas ha perpetuado estas relaciones de dominación entre géneros, ya sea desde la responsabilidad socializadora e informativa que se desprende de los medios de comunicación, cómo también desde las dinámicas internas que se producen en el centro del circuito profesional.

Diversas son las experiencias en las que mujeres han declarado haber experimentado algún tipo de violencia a raíz de la hostilidad propia de un sexismo e inferiorización de la mujer en contextos laborales, y esto es posible identificarlo desde la baja presencia de mujeres en el ejercicio periodístico, hasta las constantes dificultades que se les imponen a las mujeres en el trabajo profesional.

A su vez, como periodistas y escritoras de música, arte y cultura compartimos de manera transversal la existencia de un sustrato patriarcal dentro del ejercicio periodístico musical, principalmente desde la baja -casi nula- participación de mujeres en medios musicales y artísticos. A su vez, consideramos que la producción y reproducción de prácticas sexistas en el contexto artístico perpetúa la invalidación de la opinión de las mujeres en medios que históricamente han sido dominados por el género masculino.

Queremos ser enfáticas al considerar que existe una deuda histórica en la forma en que los medios musicales y artísticos han privilegiado mayoritariamente la presencia masculina, puesto que no solo responde a constructos culturales jerárquicamente excluyentes de tradición patriarcal, sino que también privilegian un falso compadrazgo masculino que se transforma explícitamente en un pacto patriarcal, que perpetúa de manera constante la exclusión de mujeres en espacios de crítica, análisis, socialización de las artes y cultura.

Producto de estas mismas dinámicas binomiales de eterna exclusión genérica, es posible desprender como efecto directo la prevalencia de uniformidad en la acción creativa de análisis musical y artístico, y también la selección sexista de los hechos noticiosos que se cubren. De este modo, se reafirma que el pacto patriarcal no solo impacta en las dinámicas laborales periodísticas, sino que también incide en la apreciación musical en la que se privilegian proyectos que en su mayoría son masculinos o de liderazgos masculinos. Esta situación trae consigo la invisibilización y peyorativización de proyectos femeninos, cuestionando de forma contraproducente la figura de la mujer en espacios musicales y artísticos. Es por esta razón que el sesgo sexista se expresa de forma tangencial en la nula capacidad de diversificación en la democratización de la cultura.

A su vez, esta reproducción constante de dinámicas de violencia simbólica construye la estigmatización de los proyectos artísticos de mujeres, puesto que las profundas críticas que se difunden respecto al rol de las mujeres en la música revelan una naturalización de actitudes de inferiorización e invisibilización de mujeres a través de la negación de sus cualidades y talentos, esencializando de forma arbitraria y sexista el rol de las mujeres en la música, minimizando las piezas artísticas creadas, criticando sus cuerpos, aspectos, incluso criticando aspectos que a los hombres ni se les cuestiona.

No obstante, destacamos positivamente los cambios culturales de los que hemos sido partícipes, los que han posicionado las problemáticas feministas y disidentes como problemas estructurales, visibilizando todas y cada una de las dinámicas de violencia que existen a raíz del sustrato patriarcal que se ha enquistado en la sociedad. A su vez, también destacamos positivamente el impacto de la conexión en línea que ha democratizado la forma en que accedemos a la música y también en el modo en que consumimos arte y cultura.

Pero más particularmente queremos destacar el incansable trabajo de las mujeres en los medios de comunicación que incesantemente han luchado por habitar aquellos espacios de exclusión y constante violencia de género, para transformarlos en verdaderas glorias feministas colectivas. Agradecemos a todas y cada una de las mujeres que han iniciado este camino hacia la equidad de género y la representatividad de las mujeres en una sociedad que nos ha considerado una mercancía.

Hoy en un nuevo 8M el llamado a no claudicar, a avanzar de forma comprensiva y sorora hacia la equidad de género en el periodismo musical y en todos los espacios. Agradecemos y admiramos profundamente a todas las mujeres que han participado en contextos de análisis y crítica musical y que han logrado posicionar a la voz de las mujeres en un lugar de credibilidad, integrando y valorando proyectos femeninos, disidentes, populares, étnicos, latinoamericanos, y/o todos aquellos proyectos protagonizados por las minorías sociales. Gracias a todas las mujeres que lucharon por permitir que muchas accedamos a participar en el incesante trabajo de visibilización los aportes de otras artistas; gracias a todas y cada una de las mujeres que lucharon para que entre todas podamos construir medios artísticos más inclusivos. 

Porque las luchas contra la desigualdad de género nunca son individuales, son colectivas y nos necesitamos entre todas, todes y todos.

El primer deber de una mujer escritora es matar al ángel del hogar”

Virginia Wolf , (1931). “Profesiones para la Mujer

Equipo Femenino de Nación Rock

Karin Ramírez Raunigg

Macarena Polanco

Sol Ugarte Muñoz

Verónica Méndez Muñoz