Avenged Sevenfold + Mr. Bungle + Mawiza en Chile: Un pequeño pedazo de cielo, euforia y solidaridad
Fotos: Guillermo Salazar (Lotus) y Jerrol Salas
Y finalmente la espera terminó y llegó una de las jornadas más intensas y pre-comentadas de los conciertos del verano rockero/metalero en Chile. El regreso de Avenged Sevenfold al país, en un combo bastante contundente, que por algunas buenas jugadas del destino se completó con Mr. Bungle y los nacionales Mawiza, configuró un cartel rico en potencia, estilos, fuerza y sensibilidades dentro del metal y el rock de cara al 2026 que se viene muy intenso. Desde temprano, el recinto comenzó a llenarse de fanáticos provenientes de distintos puntos de Santiago y regiones, anticipando una noche que prometía ser histórica, tanto por la magnitud de las bandas como por el contexto emocional que rodeaba al país en medio de los incendios que han afectado al sur.
La apertura estuvo a cargo de Mawiza, quienes una vez más demostraron por qué se han consolidado como una de las propuestas más potentes y singulares del metal chileno contemporáneo. En buen momento tras concretar su primer LP el año pasado (elogiado tanto a nivel nacional como internacional), los mapuches desataron la furia de su fusión de groove metal tribal, identidad mapuche y gritos aguerridos en mapuzungún. La banda realmente parecía plato fuerte para un público que llegó principalmente por los actos internacionales, pero que terminó rindiéndose ante la intensidad, convicción y fuerza escénica del grupo.
Con una antesala de la típica reverencia criolla y al Barrio Franklin y Persa Bio Bio de Mike Patton y los suyos, quienes pasaron por unos buenos churrascos en su llegada al país, Mr. Bungle desplegó su habitual mezcla de caos, humor, guiños kitsch, virtuosismo y brutalidad, con una ejecución demoledora centrada en su etapa más thrash y extrema. «Sin embargo, el momento más significativo de su show no fue solo musical. Patton se tomó un instante para pedir un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de los incendios en la zona del Biobío, generando un silencio profundo y luego un grito al cielo, recibido con emoción por la fanaticada.
“Anarchy Up Your Anus”, “Bungle Grind” y “My Ass Is on Fire”, siempre ejecutados con precisión salvaje. Los contrastes marcaron la tónica con covers como “I’m Not in Love”, “Hopelessly Devoted to You” y “All by Myself”, este último adaptado con una dedicatoria local que encendió reacciones divididas pero intensas. Todo se sostuvo sobre una base brutal con “Eracist”, “Raping Your Mind”, “Sudden Death” y el demoledor cruce de “Hypocrites / Habla español o muere”, o su versión de “Refuse/Resist” de Sepultura, sumando uno de los momentos más esperados: el regreso de «Retrovertigo», sin embargo, la banda no estaba al cien por ciento con su público y eso fue un facto para que no se viviera tan a concho el show.
La intensidad dejada por Mr. Bungle preparó el terreno para la esperada aparición de Avenged Sevenfold, quienes sabían que tenían la responsabilidad de cerra una jornada particularmente especial La banda repasó buena parte de su carrera, combinando himnos que marcaron su ascenso en los años 2000 con material de su etapa más reciente, particularmente de Life Is But a Dream…, un disco que representa su fase más experimental y ambiciosa. La respuesta del público fue , como siempre, «a la chilena»: coros masivos, mosh pits constantes y una conexión evidente entre banda y audiencia, especialmente tras una larga espera por su regreso al país luego de reprogramaciones y cancelaciones previas y ya con bastante distancia de aquellos show en el Teatro caupolicán de hace más de una década.
El set de Avenged Sevenfold arrancó con fuerza gracias a “Game Over” y “Mattel”, dos piezas de su etapa más reciente que marcaron un inicio intenso y poco complaciente, apostando por lo técnico y lo experimental. El quiebre llegó con “Afterlife” y “Hail to the King”, donde el público tomó un rol protagónico con coros masivos, confirmando el peso de estos himnos dentro de su discografía. Momentos como “Gunslinger” y “Buried Alive” aportaron contraste emocional y dinámica, mientras que “The Stage” llegaba con este lado más progresivo y ambicioso del show.
En la segunda mitad, la emoción se apoderó del estadio con “So Far Away”, uno de los pasajes más sentidos de la noche, antes de volver al descontrol con “Bat Country”. El tramo final combinó actualidad y nostalgia con “Nobody”, “Nightmare” y “Unholy Confessions”, todas celebradas con intensidad. El cierre que seesperaba: grandilocuente y teatral con “Save Me” y “Cosmic”, que solo prepararon el ambiente para “A Little Piece of Heaven”, que puso un final épico a todo.






