Dark Tranquility en Chile: El imparable sonido de Gotemburgo
Los pioneros del death metal melódico proveniente de la entrañable escena sueca, derrocharon calidad y contundencia en un concierto memorable, que también tuvo espacio para el homenaje
Gotemburgo es parte fundamental de un sonido que ha moldeado el death metal tanto en forma como en fondo. De la escena más áspera de Estocolmo, la nueva generación del death metal en Suecia dio forma a un sonido distinto. Ahora hay un refinamiento técnico, por momentos hay guitarras limpias y aparecen melodías cercanas al heavy metal. Lo anterior, en conjunto, da lugar a un sonido particular en el que Dark Tranquilty tiene un rol fundamental, tanto en su génesis como en su evolución. Es el famoso death metal de Gotemburgo, donde también destacan nombres como In Flames, Miscreant, Dark Age y Ceremonial Oath.
Todo comenzó con Blackflow, banda nacional proveniente de Limache que no se anduvo con pequeñeces. Aprovecharon la instancia para desplegar su sonido que por instantes fue tan denso como emocional. Por momentos al rock, después al death, luego al doom, siempre con espacio para solos y para instancias en que la voz de su vocalista, Víctor Prades, brilló con luz propia. Presentaron buena parte de su álbum Seeds of Downfall, pero dieron el aviso de que viene nuevo material. Lanzamiento a tener en cuenta.
Cuando el reloj dio las 21.00 horas en punto, fue el momento de la verdad. Dark Tranquility tomó lugar en el escenario con la calma y el oficio que se logra con los años de experiencia. Si en algún momento hemos dedicado líneas para criticar el sonido de algún concierto o recinto en particular, también es pertinente destacar cuando el apartado técnico sonoro brilla por su calidad. Dark Tranquility sonó como se merece. Una mezcla clara, balanceada y lo suficientemente limpia como para escuchar cada instrumento en su magnitud.
Dejando en claro el punto, lo que brindaron los suecos redundó en, probablemente, una de sus mejores presentaciones en suelo nacional. “Punish my Heaven” marcó el comienzo de un show que nunca bajó en intensidad. Un público entregado a un sonido que no da tregua, y que se encontró de frente con un setlist que dio lugar a lo mejor de dos de los más icónicos álbumes de DT. The Gallery y The Character fueron las obras escogidas por los suecos para desatar tanto la locura, como la admiración a un sonido tan brutal como consolidado. “The New Build” dejó en claro la conexión entre la banda y el público. Un Mikael Stanne con una voz en el punto dulce y que siempre se preocupó de conectar con la fanaticada, interactuando constantemente con su entorno, lo que rápidamente contagió al resto de la banda. Sentir el fiato y el disfrute de los músicos sobre el escenario es algo impagable. Eso fue lo que Dark Tranquility transmitió durante toda su presentación. Martin Brändström en los teclados aportó el toque necesario para dar una atmósfera contralada frente a tanta brutalidad, sabiendo muy bien intercalar con las guitarras las partes melódicas cuando las cuerdas estaban enfocadas en los riffs.
Aunque suene repetitivo, la complicidad entre los suecos y el público fue total. Con “Misery’s Crown” ya todo terminó por encajar. El sonido de un material más reciente, no exento de mosh y brutalidad, dio paso a un momento especial. Terminar una presentación ya redonda, con un homenaje al recientemente fallecido vocalista de At The Gates, Tomas Lindberg, fue la decisión perfecta para culminar un concierto memorable. “Blinded by Fear” fue el cierre perfecto para un concierto que tuvo espacio para todo. Brutalidad, calidad, emoción… todo estuvo en su justa medida, en su justo sonido.



